« Hace muchos siglos, en tiempos remotos, cuando el Yaqui reinaba sobre sus hermanos de las naciones Apache, Euleve, Mayo, Ópata, Pápago, Pima y Seri, siendo centro de la gran confederación india, existió en el Cerro Surem un pueblo de yaquis enanitos, ascendientes de los actuales cuyo suelo estaba siendo asolado por una enorme serpiente que apareció en el Norte.
El arribo de este monstruo fue predicho años atrás por un árbol profeta de color cenizo que existía en la mitad de la comarca y el cual hablando como gente sabia, enseñó a los Indios el nombre de todos los astros del cielo.
Con ese motivo los Yaquis tenían establecidos destacamentos militares en varios puntos estratégicos para vigilar los caminos, en espera del fabuloso animal. El primer resguardo estaba en Tetabampo (Agua caliente) o Vejulbampo. En ese sitio los indígenas tuvieron la primera batalla campal con el monstruo, pero las flechas de los guerreros nativos no hacían mella en el caparazón escamoso de la gran serpiente. Al observar esto los Yaquis deciden empeñarse en otra lucha en el aguaje que se llama Zauguomúgiri (Zahuaros balanceados) cuyas consecuencias resultaron funestas a las tribus, pues casi quedaron destruidas. No obstante, sin perder el tiempo y el valor, acordó el jefe Napohuizaimgizácame (el que tiene por penacho la Vía Láctea) pedir auxilio al Mago Chapulín Guóchimea, mientras un grupo de guerreros entretiene hostilizando al enemigo.
Se comisionó como emisario a Gocobábasela la golondrina, quien plena de ardor patrio emprendió rápidamente el vuelo a través de las extensas llanuras y altos montes hasta llegar a donde estaba Guóchimea. Al hallarse la golondrina frente al Mago le hizo entrega de la salutación rendida de las tribus y le dijo :
‑Guóchimea áchai, mi señor Napohuizaimgizácame te saluda reverente y en nombre de las ocho tribus indias que domina El Yaqui te pide por la Santísima Trinidad que les des ayuda para exterminar a la serpiente anunciada hace tiempo por el árbol que hablaba, pues hace poco apareció al fin y está acabando con los indios.
El Mago Chapulín, al oír esto se puso profundamente pensativo e inclinando luego el rostro venerable en actitud mística, comenzó a rezar, después de lo cual, cortésmente repuso a la golondrina :
‑Di a nuestro Señor Napohuizaimgizácame que en nombre de Dios Padre, de Dios Hijo y de Dios Espíritu Santo, pronto tendré el honor de poner mis humildes servicios a las órdenes suyas y de los ocho pueblos de Sonora. Dicho esto despidió a la golondrina Gocobábasela recomendándole trasmitiese con prontitud el mensaje.
Entretanto, hacia las tres de la tarde, en un lugar llamado Guóchimea (muerto por el Chapulín), los guerreros esperaban desesperados la respuesta que debía traerles la golondrina. Mientras el ave mensajera seguía veloz su camino por el espacio el Mago, tan luego se despidió de ésta se puso diligente y atento a afilarse los serruchos de sus patas con las herramientas naturales que tenía a mano. Llegada la hora de partir se trepó en lo más alto del Cerro Júparoi (Mezquites cojos) y habiendo pronunciado ciertas palabras misteriosas que hasta la fecha nadie conoce el significado, dio tan fuerte con ambos espolones en la cumbre que su salto fue tan grande que una persona andando a pie día y noche apenas podría recorrer la distancia en once días y medio.
Sin haber llegado aún la golondrina y cuando menos lo esperaban los impacientes guerreros, el Mago cayó en el centro del campamento cáhita en donde se hallaban reunidos los principales jefes como Zapajizai (Penacho de nieve), Napohuizaimgizácame, y Guatachomócame (Penacho de chiquihuite). Una vez entre ellos, los jefes y tropa se llenaron de júbilo y fue renaciendo la esperanza de exterminar al enemigo de las tribus.
Pasado el instante del asombro, jefes y soldados en reverentes genuflexiones dieron la bienvenida al salvador. Ya en pie todos, el Mago Chapulín les dijo así :
‑Jullabaculiam ziazizahuam nahuemtoja (Júntenme ramas y hojas verdes).
Y así lo hicieron con rapidez. Hecho esto las machacaron muy bien y les extrajeron el jugo. Luego el Chapulín ordenó nuevamente :
‑Nechem ae uva simetacachi (Báñenme el cuerpo con ese líquido). Guaet cutat jicat yechané (Ahora siéntenme arriba de ese árbol).
Y señalaba a distancia, precisamente el punto en donde tendría que pasar la serpiente enemiga y ordenó que se retiraran.
Después de que el Mago Chapulín fue bañado en líquido vegetal y puesto en el árbol se confundía su cuerpo verde esmeralda con el follaje, de tal suerte que fue acomodándose en una horqueta sin ser visto por el gigante que se acercaba voraz viniendo del Norte para pasar del lado derecho del árbol. Cuando la cabeza de la bestia estuvo al alcance del Mago, éste se le dejó ir encima y dándole un par de espuelazos brutales dividió el cuerpo de la cabeza y esta fue rodando hasta caer a una distancia de cuatro leguas, en el punto que se llama Tenjahueme (Boca abierta). Entonces, ya en agonía la cabeza de la serpiente, con una fuerte voz le habló al General Supremo de las tribus, que en aquel entonces era Yazikue (nombre del cerro que se halla a la orilla del mar a inmediaciones de Empalme).
‑Yo no pude exterminar al Yaqui porque fui vencido por le Mago Chapulín ; mi propósito era reinar entre las tribus de Sonora, pero como me derrotó, te advierto e invito a que se cuiden mucho porque pasando los años vendrán del Oriente y Sur unos hombres blancos con armas poderosas que vomitan fuego. Si quieren salir avante en la lucha, quítenles sus propios medios ofensivos y combátanlos sin miedo y descanso ; de lo contrario todos serán esclavizados, despojándolos de su territorio.
Yazikue, al conocer la fatal predicción de la cabeza agónica se apresuró a comunicar el vaticinio a los jefes indios ; ordenando que lo secundaran en la vigilancia y en la lucha contra el invasor.
Yazikue, al primero que se lo dijo por medio de un emisario fue a Guatachomócame (el del Penacho de chiquihuite) y éste lo pasó al Omteme (Viejo enojado y cuyo nombre se aplica a la montaña que se localiza a la orilla del Río Yaqui, cerca del pueblo de Vicam), y él lo participó a su inferior Cúbuae (Com mezcal) ; nombre que se aplica a la eminencia que se encuentra al Oriente del Cerro del Omteme, y éste a su vez envió la misma alarma al General Corasepe (El del doble labio) ; nombre con que se designa al Cerro que se mira a inmediaciones del pueblo de Torim ; y éste avisó al de más adelante General Akimore (Bosque de pitahayas mateadas) en donde existe la vivienda o cueva del militar indio ; de allí mandaron a un jovencito con el informe para el General Re (re) epácame (el de la Arracada), y cuyo nombre se da a la cumbre que se encuentra cerca del Río Yaqui y pegada a Torim.
El cuerpo de la serpiente se quedó convertido en piedra formando la elevación que lleva el nombre de Guóchimea. La predicción se cumplió y los Yaquis vencieron a los blancos en la lucha ».
Le point déterminant dans cette légende, pour notre réflexion, c’est le rôle et la méthode que le Chapulín a employé pour tuer le Serpent géant 1248 . Chapulín Guóchimea, comme le Baa Yooi et le Yoobwa, nous introduit dans un cadre « méta-symbolique » qui nous renvoie encore une fois à la mythologie nahuatl.
Pour réinsérer les éléments qui au long de notre étude se sont manifestés, nous pouvons mentionner à nouveau ce que Miguel Ángel Asturias signale quand il précise que les Mexica étaient également appelés « Sauterelles ». Nous pouvons également ouvrir une parenthèse autour du vocable Chapultépec, la « Montagne de la sauterelle » 1249 , ainsi que de sa dimension symbolique, pour nous intéresser à celui que Fernando Benítez appelle le dieu « Sauterelle » 1250 .
Chapultépec, d’après Gutierre Tibón, a pris ce nom à cause de la forme de la montagne, c’est-à-dire celle d’une sauterelle géante 1251 . D’ailleurs, avec une certaine pointe d’ironie, il précise que Chapultépec n’a pas été découvert en 1116 par les Azteca, mais il y a plus de 20 000 ans par les premiers chasseurs cueilleurs.
Gutierre Tibón, considère en outre que, les Teotihuacan (les Tolteca anciens), les Tolteca (de Tula) et les Otomi, connaissaient Chapultépec, montagne à laquelle les uns autant que les autres avaient attribué une haute sacralité 1252 . Chapultépec, tout comme Xicco, le « lieu du nombril » 1253 , était un lieu qui permettait de prendre contact avec les forces du monde autre. Xicco ou Xico 1254 , était l’une des entrées de ce monde de l’immortalité, tandis que Chapultépec était l’autre entrée. La « Montagne de la sauterelle » était vénérée et honorée car elle était le domaine d’un animal sacré aux pouvoirs surnaturels, c’est-à-dire le dieu « Sauterelle » 1255 .
Source : Historia del nombre y de la fundación de México, Gutierre Tibón.
Source : Mexique Ancien, Maria Longhena.
Chapultépec, c’est aussi la Montagne de la forêt, des jardins et de l’eau, symbolisée par le Ahuehuete, le « Vieux de l’eau », l’arbre sacré des Azteca. Les nobles, ceux qui détenaient le pouvoir, prenaient résidence sur cette montagne pour être au plus près de cette entrée qui pouvait les mener jusqu’à la vie éternelle.
Chapulín, pour Gutierre Tibón, est à l’origine un animal totémique en relation avec les saisons, comme symbole, dans le Codex Borgia 1256 , des années Técpatl, c’est-à-dire celles de la stérilité, de la sécheresse et des maigres récoltes. Mais, Chapulín, nous le retrouvons aussi sur les coiffures des Hueytlatoani 1257 qui sur l’extrémité des plumes de quetzal portaient un minuscule chapulín en or. Chapultépec nous renvoie au pouvoir surnaturel, à la sacralité du Chapulín et à la relation que les anciens habitants de la Vallée ont établie entre le Chapulín et le nom qu’ils ont donné à la montagne 1258 .
Dans la Légende des prédictions, le Chapulín géant évolue sur le même niveau de sur-naturalité et de sacralité. Les Surem, face à la menace du Serpent géant, sous l’autorité du grand ya’ut Napohuizaimgizácame, avaient envoyé Gocobábasela, l’Hirondelle, quérir le Mago Chapulín. Après avoir écouté en silence la requête du grand ya’ut Napohuizaimgizácame par la bouche de Gocobábasela, le Mago Chapulín prit ses dispositions.
Chapulín, sur le point culminant de la Montagne Júparo tout en prononçant des paroles secrètes, a bondi si fort qu’il s’est retrouvé, en un instant, au milieu du camp cáhita, là où étaient réunis les principaux chefs.
Les dispositions qui ont été prises par le Mago Chapulín, pour tuer le Serpent géant, nous font pénétrer dans l’univers des pouvoirs magiques, car le Mago Chapulín a utilisé un artifice (la substance des plantes) pour se métamorphoser et vaincre la mort.
Sa dualité, dans la Légende yaqui des prédictions, le Mago Chapulín la rend effective au moment où il se fait enduire le corps avec le liquide végétal extrait des différents branchages et des diverses plantes. Le Mago Chapulín change finalement son apparence ; il se métamorphose pour faire émerger son autre moi, celui que le Serpent géant ne peut pas reconnaître.
Nous devons préciser, pour justifier notre commentaire, que le Chapulín est un insecte qui appartient « à deux catégories classificatoires du monde animal » 1259 . Ainsi, nous sommes en présence d’un insecte qui s’inscrit dans l’ordre des orthoptères 1260 , avec la sous-catégorie des Cælifères Acrididae, le « Criquet » 1261 , et la sous-catégorie des Ensifères Tettigoniidae, la « Sauterelle » 1262 . Les orthoptères nous renvoient aussi à la division duelle de l’année 1263 , avec la saison sèche et la saison humide, car les Cælifères Acrididae, sont plutôt des insectes de la saison sèche et les Ensifères Tettigoniidae, des insectes de la saison humide.
Le procédé de camouflage que le Chapulín a utilisé est donc une particularité naturelle du Criquet qui, pour ne pas être une proie facile, possède une deuxième paire d’ailes colorée, rouge ou bleue selon les espèces. Ainsi, le Criquet pris en chasse par un oiseau, ouvre ses ailes colorées pour fixer dans l’œil de l’oiseau sa couleur vive ; posé au sol le Criquet, fermant ses ailes, reprend sa couleur naturelle qui le fait disparaître aux yeux de l’oiseau.
Le Chapulín met en pratique son art de la métamorphose, il fait émerger son autre moi, son double, sa dualité pour ne plus représenter l’idée que les autres se font de lui. Il efface dans le regard de l’autre sa réalité et par cet acte il délivre aux Surem la clé pour dépasser la mort et vaincre le Serpent géant. La Légende des prédictions, comme le mythe de Yoobwa, est une métaphore sur le particularisme dual des formes concernées, car le Serpent, au moment où son corps est divisé, inscrit les Surem dans ce qui dorénavant représente la mortalité des Yaqui, c’est-à-dire le monde de la parole biblique et des hommes blancs.
Le Chapulín est un être surnaturel dont l’action peut s’interpréter comme le don de l’appréhension du double, de la dualité, aux Surem. Comme pour le mythe de Yoobwa, la forme représentée de l’Aigle ou du Serpent dévorateur des Surem, peut être vu comme une allégorie provoquant la rupture entre les Surem et les Yaqui.
Enfin, comme l’ont souligné Olivier Keller et Federico González, le monde du symbole, dans sa relation avec la pensée mythico-rituelle et la sacralité des formes représentées, par exemple celles du Serpent ou de l’Aigle, ne doit pas être perçu comme un monde de l’allégorie, c’est-à-dire comme quelque chose en dehors de l’être, mais avant tout comme la révélation du sacré. Ainsi, dans le regard que nous posons sur les mythes et les légendes des Amérindiens, nous devons reconnaître le symbole de l’entité duale, de l’autre du corps qui révèle l’autre côté du monde.
La « parole » prophétique du Serpent, avec l’annonce de l’arrivée de l’homme blanc, ne doit pas seulement être considérée comme un acte bienfaiteur, mais comme l’énoncé de la césure, de la perte pour les Surem de leur dualité. Les Yaqui sont devenus les hommes véritables, ceux qui aujourd’hui, malgré la perte innée de leur rapport au dual, peuvent encore recevoir la manifestation des Surem, du Sewa Wailo, du Berrendo, du Serpent, par l’intermédiaire du « rêve éveillé », comme appréhension du yo aniya.
Le Serpent, d’après la cosmovision yaqui, semble se superposer au processus de la division duelle de l’année rituelle yaqui. Selon la saison et les rituels en cours, le Serpent est soit au Sud soit au Nord et il est recommandé de ne pas le nommer jusqu’à ce qu’il se soit endormi.
Gutierre Tibón, Historia del nombre y de la fundación de México, op. cit., p. 34.
Fernando Benítez, Les champignons hallucinants, op. cit., p. 72.
Dans le mythe yaqui il s’agit aussi d’une sauterelle géante.
Gutierre Tibón, Historia del nombre y de la fundación de México, op. cit., p. 34.
Cf. 3ème partie.
Gutierre Tibón, Historia del nombre y de la fundación de México, op. cit., p. 33. Xico est la « Montagne nombril » que G. Tibón situe près de Chalco.
Il est également fait mention, dans la mythologie nahuatl, des « hommes-jaguars », les Chevaliers Tigres, qui reprenaient leur forme humaine devant les portes du Temple de Chapultépec.
Les Azteca avaient créé sept ordres de Chevaliers guerriers : Aigle, Serpent, Jaguar, Loup, Cerf, Coyote et Sauterelle.
Gutierre Tibón, Historia del nombre y de la fundación de México, op. cit., p. 36.
Gutierre Tibón, Historia del nombre y de la fundación de México, op. cit., p. 36.
Ibidem.
María Eugenia Olavarría, Análisis estructural de la mitología yaqui, op. cit., p. 84.
Orthoptère, ordre d’insectes broyeurs à métamorphoses incomplètes comme le criquet, la sauterelle et le grillon.
Les Cælifères sont exclusivement phytophages.
Les Ensifères ont un régime alimentaire beaucoup plus varié car ils sont omnivores.
Cf. 1ère partie, la division duelle de l’année rituelle yaqui.